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Apuntes de cine

DESEO, PELIGRO (2007)
Ang Lee

ENCADENADA

1) En “Encadenados” (Hitchcock, 1946) la espía encarnada por Ingrid Bergman tiene que casarse con el nazi clandestino Sebastian (Claude Rains) por disciplina militante, para impulsar el plan de atraparle.
Se da por supuesto que la vida conyugal consistirá en un trámite mecánico, consumado a oscuras, sin demasiado quebranto, tampoco placer. Al fin y al cabo, es con su madre con quien Sebastian mantiene unión estrecha y edípica.
Resulta inconcebible un Sebastian follador violento e impetuoso, imponiendo una entrega ilimitada a una pareja que no quiera despertar recelos.
Las ficciones de la época no entraban en según qué detalles: sexo y deseo eran áreas veladas, oficialmente inexistentes.

“Encadenados”, aunque estrenada después de los años en que se ambienta “Deseo, peligro” (1941-1945, ocupación japonesa de China), es el paradigma clásico del cine occidental de espías.
En los cuarenta, las principales ciudades chinas, Hong-Kong, Shangai o Singapur, estaban muy occidentalizadas: en las tiendas caras se hablaba en inglés y en los cines se exhibían las mismas películas que en Europa y USA. Tal era la orientación general de la mentalidad.

En 1941 Wong Chia Chi, la protagonista de “Deseo, peligro”, entra en un cine: Cary Grant en programa doble: “Sospecha” y “Serenata nostálgica”, ambas de ese año.

2) Ella, la infiltrada abnegada y valerosa (bastante más que quienes la rodean), a quien la Resistencia patriótica ha encomendado seducir a un líder del gobierno colaboracionista, avisa a sus superiores: una mujer no es penetrada en vano por un hombre fogoso. El enemigo está entrando hasta el corazón, más allá de lo meramente genital. Y en cada unión ella tiene que entregar algo íntimo, para evitar sospechas. No basta fingir; con un hombre así no sirve.
Los jefes no quieren oír los detalles físicos del operativo. No lo encuentran materia analizable. Están formados con mentalidad clásica, como las películas de espías, y con ese estilo convencional han trazado la misión, sin calibrar el peso de un factor para ellos insignificante por desconocido: el deseo y el placer sexuales. Ni una línea al respecto en el tocho que incluye los minuciosos pormenores de la personalidad postiza diseñada para la espía.

La cámara de Ang Lee sí entra en el dormitorio, considerando decisivo cuanto ocurre con los cuerpos entrelazados sobre la cama.
Con autoridad y audacia, añade a la fórmula clásica la dimensión somática, sexual, con carga argumentalmente trascendente: lo crucial sucede en las apasionadas cópulas.

Los impresionantes actores, Tang Wei y Tony Leung, infunden a los personajes el necesario deseo llameante.

3) Aportando al canon clásico una concepción moderna y una sentimentalidad turbulenta, con esta producción redonda Ang Lee demuestra otra vez que es capaz de lograr con gran estilo cualquier género de película.

Spoiler:

¿Por qué Wong Chai Chi no usa la cápsula de veneno cuando se ve atrapada y sin salida? Probablemente para ver por última vez a su confuso camarada enamorado, cruzar con él una mirada elocuente, aunque sea ante el pelotón de fusilamiento, al borde de la fosa.

Lupo